Antes de la Era de la Ruptura, era uno solo.
El Reino Material, donde habitan mortales y criaturas conocidas, existía aislado de los demás planos que componen la realidad de Arcanum.
Pero algo sucedió.
Un acontecimiento cuya verdadera naturaleza se perdió con el tiempo.
Los registros más antiguos hablan solo de la Ruptura. Un cataclismo mágico tan vasto que rasgó los límites entre los mundos.
Cuando el Velo de la realidad se partió, fragmentos de los planos superiores e inferiores quedaron atrapados entre las dimensiones, formando una gigantesca cicatriz luminosa que todavía hoy atraviesa los cielos de Arcanum.
Esa cicatriz pasó a conocerse como el Velo Prismático.

Durante el día, puede verse como ríos de luz cristalina cruzando el firmamento. Durante la noche, sus colores iluminan el horizonte como una aurora permanente.
Pero el Velo Prismático no es solo un fenómeno celeste.
Es un lugar.
Un mundo.
Una realidad propia suspendida entre todas las demás.
Una frontera viva que separa el Reino Material de los innumerables planos que existen más allá de él.
Un Mundo Entre la Vida y la Muerte
El Velo Prismático se convirtió en un territorio donde los conceptos de vida y muerte dejaron de tener un significado absoluto. Allí, la Anima fluye de otra forma.
- Almas recién liberadas pueden recorrer sus caminos luminosos.
- Ecos de civilizaciones desaparecidas siguen vagando entre sus fragmentos.
- Seres que jamás nacieron en el mundo material construyen sus propias comunidades entre las corrientes de energía que cruzan el plano.
Para muchos estudiosos, el Velo Prismático funciona como un puente. Un lugar de paso. Un punto de encuentro entre lo que vive, lo que murió y lo que todavía está por existir.
Es un lugar donde la memoria, la esencia y la identidad suelen importar más que la materia física.
El Surgimiento de los Aetheri
Fue en ese entorno imposible donde surgieron los Aetheri. Formados a partir de la propia Anima que impregna el Velo Prismático, no nacieron de padres, linajes ni reinos.
Cada Aetheri emerge cuando corrientes de energía primordial alcanzan el equilibrio suficiente para generar conciencia. Son seres hechos de Esencia Viva. Fragmentos conscientes del propio Velo.
Por eso muchos de ellos ven la muerte no como un final, sino como una transformación inevitable dentro de un ciclo mayor.
- La vida alimenta la Anima.
- La Anima regresa al Velo.
- Y del Velo, con el tiempo, surgen nuevas existencias.
La Sociedad Aetheri
A diferencia de las civilizaciones mortales, los Aetheri no se organizan en reinos o imperios. Sus comunidades se forman alrededor de fenómenos naturales del propio Velo Prismático.
Algunos dedican su existencia a observar los mundos inferiores. Otros se vuelven guardianes de los pasos entre planos. También están quienes atraviesan el Velo y caminan entre los mortales para comprender mejor el ciclo que conecta nacimiento, vida y muerte.

El Significado de la Aurora Primordial
Entre todos los fenómenos del Velo Prismático, ninguno es más reverenciado que la Aurora Primordial. Según las tradiciones Aetheri, fue su primera manifestación la que permitió el surgimiento de los miembros más antiguos de su especie.
Hasta hoy es vista como símbolo de renovación, trascendencia y continuidad.
No representa el inicio de la vida.
Ni el final.
Sino todo lo que existe entre ambos.
Características
- Nacidos de la Anima del Velo Prismático.
- Habitantes de un plano que separa los mundos.
- Ligados a los ciclos de vida, muerte y renacimiento.
- No tienen origen biológico.
- Ven la existencia como un flujo continuo de transformación.
- Forman una de las civilizaciones más antiguas conocidas después de la Ruptura.
Cuando los cielos se partieron, los mortales vieron una herida.
Los Aetheri vieron un hogar.

